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# dothehippogriff

Un libro, los jardines... ¿Qué más necesito? [Libre]

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Un libro, los jardines... ¿Qué más necesito? [Libre]

Mensaje por Rose J. Weasley. el Jue Ene 12, 2012 7:15 am

Jardines || Septiembre || Viernes || 18:30 || Libre

Una pelirroja caminaba rápidamente por los pasillos de Hogwarts, sumida en sus pensamientos mientras sus pies se dirigían automáticamente hacía los jardines, sin necesidad de que el cerebro los mandase porque se sabían de memoria el camino, tantas veces lo habían hecho. Rose acababa de terminar sus deberes y ya los había dejado todos en su habitación en la Torre Ravenclaw. Solamente se había llevado en la mochila un libro que había sacado de la Bibloteca el día anterior, uno de los gruesos como le gustaban a ella. Todas sus demás cosas que usaba siempre habían quedado en su mesa de luz: sus libros de texto, los pergaminos, las plumnas, los frascos de tinta... No le interesaban para nada en ese momento, por lo que había optado que la mejor opción era dejarlos. Sus pasos resonaban en los vacíos pasillos del colegio de magia y hechicería y no se cruzó con casi nadie en el camino, menos con penrsonas conocidas. Aún así, en el camino Rose tuvo que regañar a dos chicos que intentaban esconder unas bombas fétidas en el baño de mujeres, ganándose varios puntos menos y una visita al jefe de su casa. La pelirroja, hirritada, confiscó los objetos recordándose dejarlos cuando volviese a su sala común.

Así llegó Rose Weasley, levemente hirritada y molesta, no con el mejor de los humores, pero al menos no estaba maldiciendo entre dientes las malditas bromas de los alumnos. Vio que un prefecto de Ravenclaw pasaba por allí y lo paró, mientras le pedía si podía dejarle las bombas fétidas con el celador o con algún profesor. El chico, un tanto distraído, asintió mientras le tendía la mano y la pelirroja le pasó la bolsa para luego sacudir las manos y tomar su mochila con más fuerza porque se le estaba cayendo poco a poco. Se la volvió a subir al hombro y caminó hasta uno de los árboles, donde solía sentarse si tenía ganas de relajarse un rato. Una vez allí se apoyó contra el tronco, abrió la mochila y sacó su libro, mientras doblaba las rodillas para usarlas para apoyar su libro en ellas. La abrió en la página que estaba leyendo y volvió a retomar su lectura.

"Adele no sabía exactamente que estaba haciendo allí. Veía el río unos metros por delante de ella y las montañas a sus espaldas, llenas de nieve en la punta más alta, que desde donde estaba ella, no era más grueso que un alfiler. Respiró hondo, sabiendo de antemano que ahora no podía dar media vuelta y salir corriendo como una niña de diez años porque los hombres que ella había juntado para rescatar a su padre se reirían y obviamente no la ayudarían. Bueno, si, sabía porque estaba allí, pero no le gustaba ser ella la que estuviera en esa situación. Hubiera sido mejor que su madre hubiera ido, si no se tenía en cuenta que su madre estaba muerta y sus hermanos, de viaje. Avanzó un paso y luego otro, con el corazón en un puño, dispuesta a enfrentarse a la primera prueba que tuviera que superar para llegar al fin del mundo"

Weasley levantó la mirada porque había creido escuchar pasos. No, solamente habían sido alusinaciones suyas, pensó, mientras volvía la vista a su libro. Adoraba ese libro, aunque a ella le gustaban más algunos cuentos muggles. Sin embargo, la historia de Adele, la joven doncella de quince años, y su viaje para rescatar a su padre le gustaba mucho por ahora. Antes se había mostrado un tanto escéptica a leerlo, porque pensaba que sería el típico cuento de princesas y héroes, en los cuales la historia termina con un final feliz, y ella odiaba las historias completamente de color rosa, porque la realidad no era así. Como se había equivocado. En una historia de ese estilo, la hermana mayor de la protagonista probablemente no hubiera muerto decapitada, y no habrían matado a su madre en una emboscada. Seguramente Adele hubiera tenido un príncipe que la rescataba y la ayudaba. Pero no. Por eso le gustaba tanto, porque era atrapante y no había resultado ser como ella había pensado. Volvió a levantar la vista, pensando que, si alguien la interrumpía, no iba a estar muy contenta. Solamente rezaba para que el tonto tuviera una buena razón para hacerlo. Aunque si lo pensaba, tenía algo de ganas de hablar con alguien... Pero tenía más ganas de terminar su libro.
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Rose J. Weasley.

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